La Historia del EEES

HISTORIA DEL EEES

El impulso definitivo de la creación del Espacio Europeo de Educación Superior lo marca sin duda alguna la Declaración de Bolonia en 1999. No obstante, toda una sucesión de reuniones de Ministros de Educación ha ido definiendo, perfilando y priorizando los aspectos esenciales del desarrollo de la reforma educativa. Los principales momentos históricos de este ambicioso proceso son los siguientes:

 

RETOS Y COMPROMISOS PARA EL FUTURO

 

1. Consolidar un sistema de becas y ayudas al estudio suficiente, ágil y potente, que garantice el acceso a los estudios universitarios de grado y posgrado a todos los ciudadanos en igualdad de oportunidades, y que elimine los obstáculos actuales para la movilidad.

2. Nuevo Enfoque Metodologico, que transforme nuestro sistema educativo, basado en la "enseñanza" a otro basado en el "aprendizaje". Este proceso de mejora debe ser interactivo y se sustenta en tres principios:

a. Mayor implicación y autonomía del estudiante.

b. Utilización de metodologías más activas: casos prácticos, trabajo en equipo, tutorías, seminarios, tecnologías multimedia....

c. Papel del profesorado, como agente creador de entornos de aprendizaje que estimulen a los alumnos.

3. Coprotagonismo de las universidades, y los estudiantes como "socios" competentes, activos y constructivos de este proceso. La universidad, gracias a su doble misión tradicional de docencia e investigación, debe colocarse a la vanguardia del pensamiento y ser referente de modelos y soluciones para nuestra plena incorporación a la Sociedad del Conocimiento. Los estudiantes, gracias a su capacidad de adaptación y su esfuerzo y a la confianza en las ventajas que la convergencia supone para su educación formal y aprendizaje a lo largo de la vida, son los principales beneficiarios del nuevo modelo educativo.

HACIA EL 2010

 

El EEES será una realidad en el 2010. Hasta ese momento queda mucho por hacer.

Necesitamos un espacio educativo común que permita la movilidad a los estudiantes europeos, que deben poder beneficiarse de períodos de estudios fuera de su país de origen, y también a los docentes y al personal de administración de las universidades. En unos años podrá ser una realidad para los estudiantes europeos comenzar sus estudios de grado, por ejemplo, en Salamanca, cursar un máster en Eindhoven y obtener el doctorado en Lovaina.

El sistema de estudios será flexible de manera que cada estudiante podrá diseñar su propio currículo, basado en una estructura de titulaciones y créditos armónica y comparable, con una amplia oferta de cursos y contenidos, así como de títulos conjuntos y dobles titulaciones. Este sistema se basará en, metodologías activas, equilibrando el binomio enseñanza (docentes)-aprendizaje (alumnos) y facilitando el mejor empleo de los titulados.

Sólo así, organizando un EEES conforme a los principios de calidad, movilidad, diversidad, y competitividad, y no perdiendo nunca de vista que la educación superior se sitúa en la encrucijada entre la investigación, la educación y la innovación, lograremos avanzar hacia la consecución, entre otros, de dos objetivos estratégicos para Europa:

a. El incremento del empleo en la UE.

b. La conversión del sistema europeo de educación superior en un polo de atracción para estudiantes y profesores de otras partes del mundo.

El gran desafío de nuestro sistema universitario es hacer posible que el EEES sea una realidad en 2010, partiendo de una adecuada formación inicial articulada dentro de un proceso formativo más ambicioso a lo largo de la vida, y asumiendo los cambios como lo que realmente son y significa, esto es, como una "oportunidad" para la mejora y no como una "amenaza" a lo establecido.

El proceso hacia una plena convergencia en educación superior debe continuarse con esperanza, además de con una gran ambición, porque todos sabemos qeu sin duda alguna, es la pieza clave de la construcción de una nueva "ciudadanía europea", de una Erueopa basada en el Conocimiento, como factor insustituible para el desarrollo social y humano, capaz de ofrecer a los ciudadanos las competencias necesarias para responder a los retos del nuevo milenio, reforzando al mismo tiempo la conciencia de los valores compartidos y de la pertenencia a un espacio social y cultural común, Europa.

Volver